A Bastian Schweinsteiger le gusta reírse. Uno de los rasgos característicos de este atrevido jugador de 24 años es que nunca oculta sus sentimientos. De hecho, pocas horas después de perder la final de la Eurocopa 2008 contra España, el idolatrado motor del mediocampo del Bayern de Múnich ya estaba riéndose. "En la Copa Mundial de la FIFA 2006, Alemania quedó tercera; en el Campeonato Europeo 2008, segunda; y en Sudáfrica 2010, lo lógico sería que se completara la serie", comentó el propio "Schweini" en una entrevista concedida a FIFA.com, mientras su rostro reflejaba desconcierto: el jugador no sabía si sentirse satisfecho o desconsoladamente triste. Los diarios deportivos alemanes hicieron un símbolo de su inconfundible cabellera rubia en la zona mixta del estadio Ernst Happel de Viena. La selección del técnico Joachim Löw mantiene un extraño equilibrio entre la autoafirmación y el hambre de títulos. Por una parte, la generación que lidera Michael Ballack consiguió volver a instalarse en la elite mundial al calor de la Copa Mundial de la FIFA celebrada en su país. Por otra parte, los alemanes se quedaron dos veces a las puertas del triunfo. Cuando faltan pocos días para el comienzo de la competición preliminar de la Zona Europea para Sudáfrica 2010, una duda se cierne sobre la selección nacional alemana: ¿Tienen Ballack y los suyos suficiente hambre de títulos? ¿Habrá acertado Schweinsteiger con su curiosa fórmula? En vísperas del arranque de la fase de clasificación contra Liechtenstein y Finlandia, hay gran expectación por saber si algunos jugadores podrán recuperar su rendimiento de antaño, como Ballack, ausente una vez más por lesión, Miroslav Klose, sumido en una crisis que dura ya meses, y Torsten Frings, que parece haber dejado atrás la proverbial fuerza de su juventud. "Algunos jugadores tendrán ahora la oportunidad de reivindicarse", ha declarado Löw. Ya es hora de que los futbolistas que más admira el público alemán, como Philipp Lahm, Lukas Podolski y el propio Schweinsteiger, asuman por fin el liderazgo que les corresponde. Este trío de ases, ninguno de ellos mayor de 24 años y con unas 50 convocatorias para la selección alemana en su palmarés, asumirá desde ahora puestos de responsabilidad en el equipo. Junto a ellos, pueden brillar jóvenes de gran talento, como Marko Marin, un artista del regate a sus 19 años de edad, y Toni Kroos, el delantero del Bayern, un año más joven. Todos ellos iniciaron su andadura internacional de la mano de Jürgen Klinsmann y ahora continúan bajo las órdenes de Löw en este proceso de evolución hacia un fútbol más veloz, del que sólo pudimos ver alguna ráfaga en la reciente Eurocopa. Durante los dos años que faltan hasta la gran cita de Sudáfrica, la tricampeona del mundo se enfrentará a numerosas renovaciones, muchas de las cuales ni siquiera trascenderán a la opinión pública. El hambre de títulos debe sustituir a la autoafirmación, la renovación de la media de edad del equipo debe convertirse en un objetivo central y aún falta por encontrar el portero del futuro. En estos momentos, todos los problemas han quedado ocultos bajo el fervor que siente la nación por su selección nacional, desconocido hasta la fecha, y que ha contribuido al nacimiento de un nuevo sentimiento de identidad. Sin embargo, precisamente ahí radica el peligro de hacer oídos sordos a la necesidad imperiosa de sobreponerse a la situación y dar el todo por el todo para conquistar el título en la próxima Copa Mundial. Löw lo afronta con serenidad: "El final del proceso de regeneración de esta selección queda todavía muy lejos". Fuente: FIFA
Alemania, entre el hambre de títulos y su identidad
17:13
Jorge Luis
El último asalto de Ballack a un título internacional
"Otras selecciones como Italia, Francia u Holanda cuentan con las mejores individualidades, pero no fueron capaces de conseguir la mentalidad necesaria para llegar lejos en el campeonato [Nota de la redacción: la Eurocopa 2008]", comenta Ballack y añade: "Basándonos en nuestra calidad como equipo hemos llegado más lejos que ellos, por lo que no debemos sentirnos decepcionados por no haber logrado la máxima recompensa, sino valorar como un éxito lo que hemos alcanzado". El capitán de Alemania, que en Sudáfrica 2010 tendrá ya 33 años, deberá subir todavía más el listón para que su rutilante carrera no concluya sin haber logrado ni un solo título internacional.
Muchos interrogantes sin resolver
Sin embargo, Löw no sólo debe hacer frente a un relevo generacional en los jugadores de campo. Todavía no está claro quién podrá sustituir entre los palos a dos gigantes del fútbol alemán, Oliver Kahn y Jens Lehmann. El seleccionador ha depositado temporalmente su confianza en Robert Enke, guardameta de 31 años del Hanóver 96, pues los dos guardametas más insignes del país, René Adler (23 años), del Bayer Leverkusen, y Manuel Neuer (22 años), del Schalke 04, están lesionados.


