Hace doce meses, Brasil se encontraba literalmente en la cima del mundo. La selección, que acababa de conquistar el triunfo en la Copa América 2007, estaba bien aposentada en la cumbre de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola, con la vista puesta en el nuevo capítulo de su esplendorosa existencia que se abría ante ella. ¡Cuántas vueltas da la vida en un año!
La confianza que enardecía los ánimos de la hinchada brasileña antes de los partidos de clasificación para Sudáfrica 2010 del pasado mes de octubre se ahogó en un mar de dudas tras los renqueantes primeros pasos de la selección. Aquella prestancia con que el equipo intimidaba y ofuscaba al rival se deformó en el espejo de la más absoluta vulnerabilidad. La euforia que levantó la mencionada victoria en la Copa América contra Argentina (3-0) se hundió en el suplicio de la derrota ante la Albiceleste (por idéntico marcador) en la semifinal del Torneo Olímpico de Fútbol masculino, hace poco más de dos semanas.
No obstante, Dunga no tiene tiempo para seguir rumiando el desengaño sufrido en los Juegos Olímpicos. Con los decisivos partidos de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA a la vuelta de la esquina, contra Chile y Bolivia, le toca devanarse los sesos hasta encontrar la receta infalible que lo lleve a la gloria en su primer año en el cargo. Y deprisa.
Cumplido el primer tercio de la campaña, Brasil ha ganado sólo dos de seis partidos y ha caído en picado hasta el quinto puesto de la clasificación de la CONMEBOL y el sexto de la tabla mundial. Y todo eso, con un juego anodino que sólo le ha servido para quedar relegada y a remolque de más de la mitad de sus rivales en un grupo de diez contendientes. Para un equipo que tiene a gala su fútbol espectacular y su condición de campeón, estas cifras son inadmisibles.
Por lo tanto, a Dunga le ha caído encima la pesada carga de la presión, aunque él ni siquiera se despeina. "Es normal. No soy el primer entrenador que vive bajo una enorme tensión ni seré el último", afirma. "Que cada cual piense lo quiera. Yo seguiré pensando únicamente en Chile".
Regresar con tres puntos de Santiago no será tarea fácil. Con Marcelo Bielsa a la batuta y un grupo de promesas fascinantes, Chile se ha convertido en una de las selecciones más completas de Sudamérica. Una racha de victorias a domicilio ha aupado a los chilenos al cuarto puesto de la tabla.
"Siempre ha sido difícil jugar allí", admite Dunga. "Eso no es ninguna novedad. Pero cada partido es diferente. Bielsa es un técnico excelente y ha infundido en el equipo la personalidad necesaria para seguir creciendo".
No obstante, el capitán de los campeones de Estados Unidos 1994 tiene razones para ser optimista. La Seleção se ha impuesto en los cinco últimos choques contra su rival del domingo, en los que ha marcado 19 goles y ha recibido tan sólo uno. Dunga tiene que lamentar la ausencia de Kaká por lesión, pero puede echar mano de otras dos grandes figuras.
Robinho, como corresponde a la nueva condición de superestrella mediática que le ha conferido el fichaje multimillonario con el Manchester City, llegó en helicóptero a la sesión de entrenamiento de ayer. "No era mi intención aparecer así, en helicóptero, pero no había otra forma de llegar a tiempo a los entrenamientos", explica el futbolista, de 24 años.
Y lo hace con la sonrisa en los labios, el paso ágil y los nervios de la historia interminable de su traspaso totalmente olvidados. "A Robinho se le ve muy contento", asegura Diego. "Se ha quitado un gran peso de encima. Ahora está concentrado únicamente en darlo todo en estos partidos de clasificación. Para Brasil, es fantástico".
También Ronaldinho parece estar deleitándose en su infinita sensación de alivio. El genio inigualable surgió entre resquicios de luces y sombras durante los Juegos Olímpicos, pero se reveló en todo su esplendor, incluso en la derrota, durante su debut con el AC Milan de este fin de semana. "Es un fenómeno, es muy importante para Brasil", opina Diego.
El dos veces Jugador Mundial de la FIFA pretende ahora ratificar tanta grandeza en los encuentros con Chile y Bolivia. "Estoy muy contento de formar parte del equipo", comenta Ronaldinho. "El ambiente en el vestuario es maravilloso. Ahora estoy listo para entregarme al máximo y ayudar a la Seleção. Espero dar lo mejor de mi juego. Atravesamos un periodo muy crítico, pero estoy seguro de que podemos hacernos con dos victorias".
Todo apunta a que Dunga dejará de lado su cautela habitual y alineará a Robinho, Ronaldinho y Luis Fabiano en un tridente atacante. "Funcionaría", recibe la sugerencia Robinho con muestras de alegría. "Jugar junto a Ronaldinho y Luis Fabiano sería excelente. Son dos grandes futbolistas".
Robinho y Ronaldinho han dejado atrás momentos turbulentos en sus respectivas carreras, y ahora intentarán que también Brasil consiga relegar al olvido un año lamentable.
Fuente: FIFA



