La historia de la selección francesa en la Copa Mundial de la FIFA empezó hace ahora cincuenta años y, extrañamente, parece repetirse cada veinte. Así, cada dos decenios desde 1958, losTricolores tienen una cita con la historia, siempre guiados por un hijo o un nieto de inmigrantes. En 1958 el "Napoleón del fútbol" brilla no en las calles de su barrio, sino en los estadios suecos. Kopa cambió "una bola de trapo, a veces hasta una lata de conserva," por una pelota de verdad y la camiseta de los Bleus. A pesar del revés sufrido contra Yugoslavia (2-3), ni Paraguay (7-3) ni Escocia (2-1) en la fase de grupos, ni siquiera Irlanda del Norte en cuartos de final (4-0), fueron capaces de resistir ante los hombres de Albert Batteux. Tan sólo Brasil, con Pelé entre sus filas, logró poner fin a las esperanzas de los franceses. Los Bleus se consolaron con el tercer puesto, a costa de la República Federal de Alemania (6-3). Y el hijo de François Kopa, llegado a la estación de Noeux-les-Mines en 1919 con sus padres y sus tres hermanos, secaría las lágrimas con dos títulos: el de mejor jugador del torneo y, unos meses más tarde, el Balón de Oro, pasando así a la historia como el primer francés en recibir este galardón... ... Y el último antes de Michel Platini... El actual Presidente de la UEFA tuvo durante mucho tiempo el corazón dividido entre Francia, el país que lo vio nacer, e Italia, tierra de sus antepasados. Como explica en su autobiografía Ma vie comme un match ("Mi vida como un partido"), a menudo se preguntaba: "Antes de los Francia-Italia, cuando escuchaba los himnos, me emocionaban los dos, y me decía: ¿tú quién eres? Soy francés, sin duda, y está el corazón, pero también la sangre, la familia, el padre...". Sin embargo, fue el nieto de Francesco, que cambió su Piamonte por Lorena a la edad de 16 años, quien devolvió la esperanza a los franceses. Después de doce años de travesía por el desierto -desde Inglaterra 1966- Platoche participó a lo grande en la clasificación de los Bleuspara la Copa Mundial de la FIFA Argentina 78. Pese a caer en la liguilla, los hombres de Michel Hidalgo no desmerecieron. Para la historia queda el dato de que el primer adversario al que tuvo que medirse "el Rey Michel" -apodo que recibe al otro lado de los Alpes- en una fase final mundialista fue nada menos que Italia (1-2). "Et un, et deux et trois...". Esta tonadilla recuerda indefectiblemente a Francia 1998 y al último de los grandes héroes del fútbol francés: Zinédine Zidane. Zizou, de los tres futbolistas, aquel para quien la doble cultura es más importante. Así, en su libro Le roman d'une victoire ("La novela de una victoria"), no oculta su orgullo cuando los 70.000 espectadores del estadio Mohamed V de Casablanca lo aclamaron durante el Torneo Hasán II contra Bélgica, el 27 de mayo de 1998. Contestó a sus compañeros, sorprendidos, que no era marroquí. "Tengo en mí sangre árabe. Me sentí muy orgulloso". Zidane es el símbolo de 1998. Cuando el conjunto anfitrión se estrenó en Marsella, su ciudad natal, el hijo de Smaïl, que llegó a Saint-Denis procedente de Argelia a los 16 años, afirmó: "Esta tarde, me sentiré orgulloso de ser francés". Durante cuatro semanas, el marsellés hizo las delicias de sus seguidores, disputando cinco encuentros y firmando dos goles contra Brasil. Feliz como un niño, declararía luego: "¡Había marcado con Francia en la final del Mundial!". Tres hombres, tres orígenes, pero un destino común que condujo a Francia hacia lo alto. 1958, 1978, 1998... No cabe duda de que Karim Benzema, Samir Nasri, Hatem Ben Arfa y compañía se esforzarán con pundonor por clasificar a los Bleus para la Copa Mundial de la FIFA 2018. Nunca se sabe... Fuente: FIFA
Esos héroes venidos de fuera
4:50
Cuy Magico
Kopa y Platini, los dos primeros Balones de Oro franceses
El primero, nacido Raymond Kopaszewski pero naturalizado como Raymond Kopa, ya jugaba en el combinado nacional desde su infancia, como describe en su autobiografía Kopa par Kopa("Kopa por Kopa"): "Somos mayoría los niños de origen polaco, pero algunos franceses vienen a confundirse en nuestro grupo. No hace falta más para organizar nuestros primeros partidos internacionales: Polonia-Francia".


