Carlos Queiroz no ha conseguido comenzar de la mejor forma tras abandonar el vertiginoso ritmo de trabajo diario de un club para comandar los sueños de Portugal de alcanzar la Copa Mundial de la FIFA de 2010, aunque el encuentro con Brasil podría proporcionarle un estímulo puntual. Fuente: UEFA
La responsabilidad espolea a Queiroz
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Cuy Magico
Derrota ante Dinamarca
Al igual que Fabio Capello, con el cual comparte la distinción de haber entrenado al Real Madrid CF, el técnico portugués encuentra el mayor desafío en la pérdida repentina del contacto diario y del estímulo mental que sólo puedes disfrutar en el campo de entrenamiento de un club ambicioso. Peor aún es el efecto acumulativo de la pérdida de ese ritmo insistente, pero también perder la oportunidad de corregir inmediatamente las deficiencias que han dado lugar a una sorpresa o a una derrota particularmente dolorosa. Por ejemplo, en ventaja ante Dinamarca por la mínima a siete minutos del final, y luego nuevamente con 2-1 a favor con cuatro minutos por delante, Portugal terminó cayendo en última instancia por 2-3 en septiembre. Ese fue el resultado del segundo encuentro oficial de Queiroz en el cargo en su segunda oportunidad, y la primera derrota de su país en una fase de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA desde octubre de 1996 en Ucrania.
Confianza
Su equipo respondió con dos empates sin goles en sus dos siguientes partidos del Grupo 1 y, con Brasil como rival en su próximo amistoso del 20 de noviembre, el que fuera entrenador ayudante del Manchester United FC ha meditado largamente sobre la forma de devolver a Portugal a la victoria. "Tenemos problemas que necesitamos corregir, pero es igual de importante no poner demasiado énfasis en ellos. Puedes realizar algunas correcciones a través de algunos ajustes técnicos y tácticos pero lo fundamental en este caso es confiar en los jugadores, y ser conscientes de que los errores forman parte de la competición pero que debemos intentar no repetirlos la próxima vez", afirmó.
Añora el entrenamiento diario
Queiroz oculta sutilmente su espíritu competitivo. Es franco y agradable cuando da sus opiniones futbolísticas, y esas aptitudes le ayudaron mucho en su paso por el campo de entrenamiento del Manchester United en Carrington, equipo con el que la temporada pasada logró la UEFA Champions League y la Premier. Estos éxitos le han permitido conseguir una segunda oportunidad al mando de la selección nacional de Portugal. Sin embargo, añora entrenar a diario.
"Gran honor"
"Ya he ocupado este puesto antes (con los Emiratos Árabes Unidos y con Sudáfrica) pero nada te prepara para perder lo que más te gusta de tu trabajo. He pasado muchos años con un contacto diario con los futbolistas, jugando un día y preparando rápidamente el partido de tres o cuatro días después. Me gusta más eso. Es triste tener que esperar semanas o meses para volver a tener que entrenar con tu equipo. Parece fácil desde fuera pero no me gusta esa parte de mi trabajo. La compensación es el gran honor y el prestigio de entrenar a tu selección", declaró Queiroz.
Presión
La derrota ante Dinamarca, sumada a los empates en Suecia y en casa ante Albania deja a Portugal con todo el trabajo por hacer en esta fase de clasificación. Queiroz tiene ahora la determinación de acabar el año con un triunfo importante en Brasilia, y empezar así a difundir su mensaje. "Es vital a estos niveles el saber dar a los jugadores información de manera eficiente. Tienes tres o cuatro sesiones de entrenamiento claves y no hay tiempo para aclarar con paciencia las ideas, tienes que enviar los mensajes a tu equipo de una forma eficiente y eficaz. Los jugadores que vienen a la selección tienen que conservar su personalidad, por lo que tienes que combinar tu experiencia y tus conocimientos con los de los futbolistas. Si las estrategias o la forma de seleccionar jugadores están cambiando es fundamental saber comunicarte con los jugadores y estimular su imaginación y su compromiso", añadió el seleccionador luso.


