Simeone, lo público y lo privado


Simeone ha logrado lo imposible: que River sea tema, en primer lugar, para las portadas de las revistas del corazón y después, solo en segundo término, de los suplementos deportivos de los diarios. Boca, de la mano de Riquelme, consiguió lo que apenas una semana y media atrás parecía imposible: ser puntero. Y a Tigre le acometió el "miedo escénico", normal en esta circunstancia para cualquiera. Final con bandera verde.

Era el primer compromiso en el que el Tigre de Diego Cagna no debía flaquear. Pero lo normal es que asalten las dudas: le ha pasado a los mejores, a los grandes, se habla todo el tiempo y en todas partes de "falta de confianza".

Miren a San Lorenzo.

Era puntero indiscutido. Parecía que ganaba el campeonato, como decimos por aquí, sin despeinarse. Ganó un punto de los últimos nueve.

Observen a River.

El caso de River, el caso de Simeone, es totalmente incomprensible.

¿Hay una conspiración del equipo contra Simeone?

¿Se han puesto de acuerdo los futbolistas -hartos del "Simeone-Style"- para que todo se derrumbe de una buena vez y comenzar de cero?

No da la sensación. No parece.

¿No le perdonan haber echado a Ortega?

¿Qué les pasa a estos jugadores?

Muchos se apresuran a responder que la gran diferencia está en las ausencias notables -cada vez más- de algunas individualidades.

Carrizo, Abreu y Ortega.

Los tres faltan en relación con el equipo que logró el título.

Y, ¿quien puede dudarlo?, los tres son futbolistas de peso y en su momento fueron claves en distintas circunstancias del proceso anterior.

Carrizo se fue a Italia.

Abreu a Israel.

Y Ortega fue expulsado por mala conducta por Simeone.

Nadie puede asegurar que la continuidad de Ortega le hubiera dado otro vuelo al equipo.

O sí. Pero es fantasía pura.

El tema es cómo terminó incidiendo la determinación del entrenador en todo el grupo.

Es probable que éste tema sea motivo de tratamiento en aquellos que hacen terapia individual. Pero difícilmente sea ventilado en los medios.

De ahí la especulación relacionada con el "inconsciente colectivo" del plantel.

¿Han "decidido" no esforzarse por Simeone?

Uno puede razonar, digo, siendo futbolista de River: "¿Si éste liquidó a Ortega, entonces, qué queda para mí?"

Imposible saberlo.

Lo que sí está claro es que la exposición de la cuestión familiar del entrenador de River destroza su autoridad.

Mina su autoridad a niveles insoportables.

No hay malicia en la descripción "el marido de Carolina".

Ellos -Simeone y su familia- han decidido "comunicar" desde lugares no habituales para el planeta fútbol. Son tapa de revistas del corazón o participan en shows televisivos de 30 puntos de rating. No es gratis eso. No lo es. No pueden ser inocentes al respecto. Lo que deben saber es que esto tiene consecuencias.

Para "afuera" y para "adentro" del plantel. Para afuera y para adentro del club.

¿Por qué lo hacen?

Solo ellos -Simeone y familia- lo saben.

Recuadro aparte para el Planeta Boca.

Fue muy impresionante -desde lo emotivo- lo que se vivió antes, durante y después del Boca 1-San Lorenzo 0.

Con esa foto de Riquelme y sus muchachos con el agradecimiento a Pedro Pompilio.

Más allá de cómo termine en los dos frentes.

No es que haya dejado de importar. De ninguna manera porque, piensen ustedes, si no gana al menos uno de los dos certámenes puede producirse un "enroque" de locos: Bianchi por Ischia.

Pero no nos apuremos que falta lo mejor.

Fuente: Fox Sports

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