El arquero peruano-argentino, Óscar Ibáñez, quien vistiera la última temporada la camiseta de Universitario de Deportes, de la cual es hincha confeso, anunció su retiro oficial de las canchas de fútbol.
Ibáñez, formado en las divisiones inferiores del club Deportivo Español de Argentina, llegó al Perú en 1993 con 26 años para defender al Carlos Manucci de Trujillo y luego, en 1995, pasó al Deportivo Municipal de Lima.
Sus buenas actuaciones, le valieron para recalar en uno de los clubes más importantes del país: Universitario, al cual llegó en 1996, logrando entrar en la historia del cuadro merengue con el histórico tricampeonato alcanzado en 1998, 1999 y 2000. Todos estos logros le sirvieron para ser convocado a la selección peruana absoluta, siendo titular indiscutible.
Luego se conoció un hecho anecdótico. Ibáñez había llegado al Perú para probarse en Alianza Lima, archirival de Universitario, pero el comando técnico de ese entonces, no creyó apropiado su contratación.
Sin embargo, realmente tocó la gloria cuando llegó a Cienciano, tras seis temporadas en la ‘U’, pues con el club cusqueño se coronó campeón de la Copa Sudamericana en el 2003 venciendo en la final al River Plate argentino y un año más tarde ganó la Recopa Sudamericana al derrotar a Boca Juniors.
El profesionalismo de Óscar Ibáñez nunca estuvo en tela de juicio. Jamás apareció en un escándalo de indisciplina, tampoco en diarios amarillos por actos que no sean deportivos, siempre tuvo una excelente relación con los medios de comunicación, demostrando ser ejemplo de humildad y simpatía.
A pesar de tocar el cielo con Cienciano, Oscar siempre se declaró hincha crema, sentimiento basado en el cariño que le demostró la abundante barra de Universitario.
El adiós de un ídolo siempre es doloroso, pero Oscar Ibáñez, con 41 años a cuestas, siente que ya no tiene “la misma motivación” y aseguró que “es mejor irte cuando la gente tiene un buen recuerdo de ti”. Sabias palabras don Óscar.
Sin embargo, lamentó no despedirse con el título nacional bajo el brazo, aunque sí logró lo que tanto anhelaba: retirarse del fútbol profesional con la camiseta crema y con el premio consuelo del torneo Apertura 2008.



