Más allá de los goles


Lucas Barrios marcó 19 goles con el Borussia Dortmund en la Bundesliga esta temporada. Óscar Cardozo anotó 26 tantos con el Benfica en la liga portuguesa. Roque Santa Cruz disputó únicamente cinco partidos de la competición preliminar de la Zona Sudamericana para la Copa Mundial de la FIFA, pero acertó tres dianas. En Sudáfrica 2010, ninguno de estos delanteros paraguayos ha visto puerta aún. A pesar de eso, incluso sin perforar la meta contraria, han encontrado una manera de contribuir a una campaña que el equipo espera terminar a lo grande.

De los tres goles de Paraguay en los tres partidos que ha disputado hasta la fecha en esta fase final, dos correspondieron a los mediocampistas Enrique Vera y Cristian Riveros, y otro al central Antolín Alcaraz. Y bastaron para que los guaraníes accedieran a la fase de octavos de final como primeros de un grupo en el que quedó eliminada la actual campeona del mundo, Italia. Ahora, en vísperas de medirse a Japón en octavos, los artilleros saben que la Albirroja necesita su puntería. Y también que su labor en el campo no se limita a las finalizaciones. “Nuestro trabajo va más allá de hacer goles”, afirma Roque Santa Cruz.

Sus compañeros, como Riveros, aplauden y lo agradecen. Junto a Vera, éste ha sido uno de los beneficiados por su contribución al juego colectivo. “Lo más importante aquí es el juego de equipo, y cuando alguien hace un gol, me alegro más si no es un delantero, si es alguien que no está acostumbrado a marcar. Y más todavía si sucede en un partido del Mundial”, señala el volante, uno de los puntales del esquema de Martino, en una entrevista exclusiva con la FIFA.

Mil y una funciones
Entre las diversas funciones que desempeñan los hombres del sector ofensivo, el veterano futbolista del Manchester City destaca la presión sobre la salida del balón de los rivales. Si Gerardo Martino repite el sistema 4-3-3 en su siguiente compromiso, los defensores japoneses no tendrán un momento de respiro.

La exhibición contra Eslovaquia en la segunda jornada del Grupo F fue un ejemplo claro de la eficacia de este enfoque. Paraguay combatió a su peligroso adversario desde la zona medular, lo desestabilizó y se hizo con el control del juego. “Tenemos que garantizar que la defensa no disponga de mucho espacio para jugar, que el otro equipo no tenga facilidades para organizar su juego, y controlar la pelota”, explica Santa Cruz.

Los movimientos de los atacantes resultan asimismo decisivos para la fluidez del fútbol paraguayo, según Santa Cruz. “Al mismo tiempo, podemos crear oportunidades no sólo para nuestros compañeros de arriba, sino también para los que vienen desde atrás, para que nadie se sienta mal por no marcar su gol. Al contrario, nuestra aportación es bien recibida por los demás jugadores. Estamos trabajando bien”.

El trabajo sucio
En términos de trabajo, resulta difícil superar al incansable Nelson Valdez. El compañero de Barrios en el Borussia suele atormentar a sus rivales, con o sin balón, generalmente por el flanco izquierdo del campo, descolgándose al centro. “Nelson se esfuerza muchísimo por nosotros a la hora de defender”, apunta Santa Cruz.

Naturalmente, y como reflejo de su entrega sobre el terreno de juego, Valdez procura repartir los elogios con sus compañeros. “Todos nosotros nos entregamos al máximo. Venimos de un país pobre y nos sentimos obligados a honrar nuestra patria. Todos son conscientes de que tenemos la oportunidad de hacer algo realmente grande en este Mundial como equipo. Intentamos darlo todo en cada partido”, declara en una entrevista exclusiva con la FIFA.

Valdez atribuye esta fuerte unión del combinado nacional y su fútbol más agresivo “totalmente” al seleccionador, Martino. “Él cambió nuestra mentalidad, nuestro estilo. Antes éramos conocidos por tener una defensa fuerte, por ser un equipo sin atacantes, que no hacía goles. Ahora, el entrenador pierde el sueño pensando en quién deberá quedarse fuera en el próximo partido”.

La solución del técnico fue renunciar al 4-4-2 para ganar un puesto en punta, siempre que haya disposición para el sacrificio. “Por mi parte, yo puedo trabajar más que los otros, que marcan más goles. No tengo ningún problema en hacer el trabajo sucio”, reconoce el delantero. “Porque todo lo que hacemos, lo hacemos por el equipo”.

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