Los sueños terminan a veces en desengaños. Cuando los anfitriones de la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 comenzaron su ambiciosa aventura el 11 de junio, la esperanza y la ilusión desbordaban las calles de la "nación del arco iris". El combinado sudafricano cayó eliminado de la competición el pasado martes, pero lo hizo con la cabeza alta tras una valiente y tenaz actuación frente a la subcampeona de Alemania 2006.
La victoria por 2-1 sobre Francia permitió a los Bafana Bafana anotarse cuatro puntos, la misma cifra que lograron en su anterior participación en la Copa Mundial de la FIFA, en 2002, aunque volvió a resultar insuficiente para garantizar el pase a octavos de final. Los anfitriones salieron del estadio Free State con sentimientos encontrados: felicidad por haber derrotado a una selección de la talla de Francia, y decepción por haber quedado fuera de la competición futbolística más importante del mundo en su propia casa.
Orgullo en la derrota
En el análisis que ofreció después del partido, el seleccionador Carlos Alberto Parreira decidió centrarse en los aspectos positivos de lo ocurrido. “Me siento muy orgulloso de estos muchachos”, declaró. “Cuando llegué aquí en noviembre era consciente de que Sudáfrica no ocupaba una posición destacada en la clasificación de la FIFA, pero desde entonces sólo hemos perdido un partido, contra Uruguay. Hemos jugado contra muchos equipos de categoría, y los muchachos han demostrado que el esfuerzo ha merecido la pena. Hoy tenemos una identidad. Esto es lo que dije en su día, que necesitábamos una identidad, una cara”.
A pesar de la decepción, los anfitriones tienen mucho que celebrar. Contra Francia, después de haberse sacudido el polvo de la derrota por 3-0 a manos de Uruguay, Sudáfrica buscó la victoria con ganas, pasión y elegancia. Se mostró innovadora en ataque y muy sólida en defensa, exceptuando el error de concentración que dio lugar al gol de Florent Malouda.
Al final, la diferencia de goles resultó el talón de Aquiles de Sudáfrica y, en lugar de cuestionar la labor de la zaga, la afición de los Bafana Bafana lamenta la falta de puntería de los delanteros. Katlego Mphela, llamado a ser el heredero del trono de Benni McCarthy, pecó de falta de acierto en varias ocasiones, pero considera que la experiencia adquirida en la competición, junto al legado que deja el certamen, le resultará muy útil a Sudáfrica.
“La verdad es que no estoy triste. Nos empleamos al máximo, mostramos el mismo espíritu que contra México y tuvimos algo de mala suerte en algunas oportunidades. En cualquier caso, una victoria es una victoria, sobre todo ante Francia y en un Mundial. Hemos hecho historia y eso ya nadie lo puede cambiar”, aseguró Mphela.
Futuro brillante y entrenador nuevo
Parreira fue contratado de nuevo para que cumpliera con el objetivo de levantar un equipo capaz de competir con los mejores en la Copa Mundial de la FIFA. Su reino, sin embargo, ha conocido un final agridulce. Aunque en los partidos contra México y Francia se pudo ver un equipo bien trabajado y muy motivado, la misión del técnico brasileño era llevar a Sudáfrica a la segunda ronda. Al final, el conjunto anfitrión se quedó a un paso de la meta.
En cualquier caso, el técnico, ex campeón de la Copa Mundial de la FIFA, cree que ha establecido unas bases sólidas para la evolución futura. Mientras que la capacidad del equipo para mantener la posesión de la pelota nunca ha dejado de darle dolores de cabeza, Parreira aumentó la seguridad en sí mismos de sus pupilos, que sufrieron un bajón de ánimo con el anterior seleccionador, Joel Santana. “Creo que se han fijado los cimientos de un futuro brillante para el fútbol sudafricano”, aseguró Parreira. “Este equipo tiene ahora una identidad y la ha mostrado claramente: balón al suelo y posesión. Se trata de una técnica definida. Lógicamente, estamos decepcionados por no haber logrado la clasificación, pero no creo que sea un fracaso. Lo que siento es principalmente orgullo. Todo el mundo sabe que nuestro grupo era uno de los más complicados del certamen”.
La búsqueda del sucesor de Parreira empezará ahora en serio, y Sudáfrica intentará dar con un hombre que pueda llevar de nuevo al equipo a la cumbre del fútbol africano. Sin embargo, Parreira no está interesado en influir en la decisión de la Asociación Sudafricana de Fútbol. “No es asunto mío”, aseguró. “Creo que la SAFA ya ha tomado una decisión y me parece que acierta. Lo sabrán ustedes muy pronto”.



