Los millones de seguidores de los Leones Indomables esperaban mucho de un equipo que se había clasificado para la Copa Mundial de la FIFA con comodidad, de un trabajo que parecía empezar a dar resultados con el entrenador Paul Le Guen y, sobre todo, de un plantel formado por 22 futbolistas que juegan en los mejores equipos de Europa.
Pero el pobre desempeño contra Japón en el debut fue un jarro de agua fría y puso al combinado camerunés en una situación difícil de revertir, con poco tiempo por delante y ya sin margen de error. Las estrellas de Camerún no formaron un grupo compacto y nunca recordaron a aquella selección que hace 20 años hizo historia en el fútbol africano con su pase a cuartos de final.
Camerún, primera selección eliminada en la edición de 2010, afronta el partido del jueves contra Holanda con el único objetivo de dar una alegría a un pueblo que le ha brindado todo su apoyo en los últimos meses. Jugadores y cuerpo técnico se han conjurado para lograrlo. “Nos queda el último partido y debemos dar buena imagen. Todo el país cuenta con nosotros”, asegura Alexandre Song a la FIFA.
“No podemos devolver la sonrisa a la gente, porque ya estamos eliminados. Pero, por lo menos, tenemos que sudar la camiseta, dar todo lo que llevamos dentro y tratar de salvar nuestra honra”, añade el mediocampista del Arsenal. Jean II Makoun se expresó en los mismos términos. “Sería fantástico obtener un buen resultado para irnos del Mundial con la cabeza alta y olvidar algunos de los errores que hemos cometido”.
Para Le Guen, la eliminación prematura ha supuesto un duro golpe. Si ya había tenido dificultades para recuperar la moral de los jugadores antes del partido contra Dinamarca, el segundo tropiezo ha hecho de este empeño casi un imposible, sobre todo después de la notable mejoría que mostraron en el segundo encuentro y de las oportunidades de gol desperdiciadas. “El equipo se quedó muy decepcionado. Fue frustrante, porque todos se emplearon al máximo, jugaron como un equipo y crearon ocasiones. Eso nos dejó la sensación de no haber cumplido con nuestro deber”, declaró a la FIFA.
A pesar de su evidente tristeza, el técnico exhortó a sus jugadores a que se despidieran de Sudáfrica con dignidad. “Tenemos que luchar hasta el final, porque somos profesionales. Nos hemos preparado en los entrenamientos y ahora toca enfrentarse a Holanda. No es un amistoso, es un partido de un Mundial y necesitamos mostrar respeto por el pueblo camerunés y por nosotros mismos”.
Además de servir para recuperarse de las derrotas, un buen trabajo este jueves ayudaría a olvidar los problemas internos que contaminaron el ambiente del equipo y perjudicaron su unión en un momento tan importante. Además, en opinión de Makoun, serviría para dar un empujón a la generación que debe seguir defendiendo los colores de la selección.
“Nos han perjudicado algunos factores adicionales. Intentamos arreglar la situación, pero el daño ya estaba hecho. De todos modos, me parece increíble no haber conseguido nada con este equipo”, asegura el mediocampista del Lyon. “Sea como sea, un resultado positivo nos vendría de perlas, ya que nos pondría en una mejor disposición para evaluar lo sucedido y extraer lecciones”, concluyó. El país espera ansioso y celebrará el éxito si éste acaba llegando. Sin duda, irse de Sudáfrica con un buen sabor de boca ayudaría a afrontar mejor lo que depare el futuro.



