Desde que volvió a ponerse al frente de la selección italiana, vigente campeona del mundo, Marcello Lippi sigue con su política de rejuvenecimiento. A sus hombres les esperan dos compromisos cruciales en los próximos días. El primero, el sábado en Podgorica contra Montenegro; y el segundo cuatro días después, en Bari, frente a la República de Irlanda, líder del Grupo 8 junto a Italia. Para estas dos citas decisivas, el técnico sólo ha contado con ocho de los 23 jugadores presentes en Alemania 2006.
"Poco a poco, quiero ir incorporando jugadores jóvenes al equipo", repite Lippi sin cesar. Al ex entrenador del Juventus no le ha temblado el pulso a la hora de dejar fuera de la convocatoria a Filippo Inzaghi y Alessandro Del Piero, dos campeones del mundo que en la actualidad están en plena forma.
Pero, ante todo, es de nuevo la ausencia de Antonio Cassano la que ha desencadenado el debate en todo el país. "Yo sólo hablo de los jugadores presentes y tampoco tengo que justificar mis decisiones. Tengo mis razones y no tengo por qué dar explicaciones. Y no es que sea arrogante", apuntó Lippi, que también apartó a Cassano en 2006, un jugador de gran talento, pero con un carácter muy voluble.
Tres caras nuevas y dos regresos
Tres nuevos jugadores, Salvatore Bocchetti, Marco Motta y Giampaolo Pazzini, han recibido su primera convocatoria, mientras que otros dos, Matteo Brighi y Pasquale Foggia, vuelven por sorpresa a la selección.
La llegada de Bocchetti, de 22 años de edad, defensa central del Genoa, ha sido toda una sorpresa, dado que sólo ha disputado 25 encuentros en la Serie A, 23 de ellos esta temporada. El sólido lateral derecho del Roma, Marco Motta, de 22 años, lleva una trayectoria impecable desde que recaló en la capital el 1 de febrero de 2009, al igual que Pazzini, de 24 años, autor de ocho goles en otros tantos partidos desde su fichaje por el Sampdoria el pasado mes de febrero.
Brighi, el incansable y laborioso mediocampista del Roma, de 28 años de edad, regresa al combinado nacional siete años después de su primera y única convocatoria, que se produjo en 2002, el mismo año en el que fue elegido Mejor Jugador Joven de la Serie A. Por último, el menudo mediocampista ofensivo del Lazio, Pasquale Foggia, de 25 años, sabe que hay una plaza vacante en la banda derecha y no quiere dejar pasar la oportunidad dos años después de su debut internacional.
La enfermería llena
Si tenemos en cuenta las ausencias por lesión de Luca Toni, Alberto Gilardino, Gennaro Gattuso, Mauro Camoranesi, Simone Perrotta, Daniele Bonera, Nicola Legrottaglie y Alberto Aquilani, apreciamos en su justa medida la riqueza del arsenal italiano.
Lippi se ha apresurado a recordar a sus hombres que "lo que verdaderamente refleja el fútbol de un país es su selección nacional, no sus clubes". Y por si sus jóvenes pupilos aún no habían captado el mensaje, volvió a dejar las cosas bien claras en su primera reunión, en la que les recordó que "lo importante no es saber si vais a jugar o no, sino formar parte del grupo".
Lo importante no es saber si vais a jugar o no, sino formar parte del grupo.
Marcello Lippi, seleccionador de Italia
Sin duda, las mayores novedades se producirán en el mediocampo, que ha quedado muy mermado con las baja de Gattuso, Perrotta, Camoranesi y Aquilani. Además, para conformar el equipo que jugará en Podgorica, Lippi deberá tener en cuenta las tarjetas amarillas de Pirlo, De Rossi, Chiellini y Amelia, a los que necesitará para la cita de Bari, en la que hay en juego seis puntos.
Italia e Irlanda están igualadas a 10 puntos en lo más alto del Grupo 8, seguidas de Bulgaria, con sólo 3. Lippi es consciente de que el partido del miércoles será decisivo. Y más teniendo en cuenta que Giovanni Trapattoni, el hombre que ha devuelto la confianza al combinado irlandés, conoce a la Nazionale Azzurra como la palma de su mano. Un reto que no dejará indiferente a Lippi, que siente un profundo respeto por su homólogo y compatriota.



