Octavos de final, otra vez. Argentina, otra vez. Una Copa Mundial de la FIFA más sin alcanzar el quinto partido. Otra vez. México se despidió de Sudáfrica sin haber conseguido su objetivo: llegar a los cuartos de final del torneo. Sólo lo ha conseguido en dos ocasiones, en 1970 y en 1986, las dos ediciones que se han disputado en el país norteamericano.
Las esperanzas depositadas en este conjunto eran inmensas. Una plantilla repleta de jóvenes con una proyección espectacular, acompañados de jugadores ya consagrados y liderada por veteranos curtidos en varios Mundiales. La combinación dio como resultado un juego veloz e inteligente capaz de poner en apuros a todos su oponentes. Faltó tan sólo más acierto.
"Hemos jugado bien, nos hemos sacrificado y hemos hecho un gran esfuerzo, pero sobre todo nos ha faltado potencia ofensiva. Y quizá un poco de suerte", explicó en exclusiva a la FIFA tras la eliminación uno de los capitanes de México, Rafa Márquez. "El fútbol también es suerte y Argentina la tuvo de su lado", coincidió el también defensor Carlos Salcido.
Buenas sensaciones
México abrió el torneo frente a los anfitriones, Sudáfrica, en un duelo vertiginoso en el que ambos conjuntos crearon multitud de ocasiones, aunque terminaron 1-1. El equipo, no obstante, dio una muy buena impresión.
Durante el segundo encuentro, los de Javier Aguirre mejoraron ligeramente la estadística ofensiva firmando un 2-0 frente a la subcampeona de la anterior cita, Francia. El Vasco supo mover el banquillo y ambos goles los anotaron jugadores que entraron con el partido empezado, el joven Javier Hernández y el veterano Cuauhtémoc Blanco, de penal.
En la última jornada del Grupo A, no obstante, toparon con el muro uruguayo. El equipo sudamericano también había destacado en sus compromisos anteriores y se impuso por 1-0. México pasó a segunda ronda con un "sabor amargo", como reconoció Giovani Dos Santos tras aquel partido.
Argentina, una broma del destino
El cruce con Argentina en octavos de final se intuía y se certificaría sólo horas después. Otra vez. En el recuerdo quedaba el partido en la Copa FIFA Confederaciones en Alemania en 2005 y los octavos de final de Alemania 2006, prórroga incluida.
Los jugadores mexicanos eran conscientes del reto que afrontaban, pero también de sus posibilidades. "Si nos preparamos muy a conciencia, podemos hacerles daño", adelantó Salcido. "Desgraciadamente, así es el fútbol", lamentaba el carrilero del PSV tras el encuentro ante la Albiceleste. "Se repite la misma circunstancia en cada Copa Mundial [no llegar al quinto partido], pero tenemos que seguir trabajando".
"Espero que la selección lo consiga algún día", auguró Márquez. "Hay que continuar esforzándose y confiando en los jóvenes y esperar que un día cambie la historia".
Como señaló el baluarte de la zaga azteca, además de las lecciones aprendidas durante el torneo, México se lleva la sensación de estar construyendo algo importante. Sus jóvenes promesas ya militan en importantes clubes europeos. Javier Hernández, el Chicharito, reciente fichaje del Manchester United y autor de un bonito gol frente a los de Maradona, cree que hay que mirar hacia adelante: "Esta es una de las cosas más importantes que nos llevamos, que el equipo está trabajando muy bien desde las bases. Así que será un gran conjunto en el futuro".



