Mucho más que una victoria


La gran expectación que ha levantado el duelo entre Brasil y Holanda en los cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2010 no es casualidad. Además de los pergaminos de los dos contendientes, a los aficionados que asistan este viernes al estadio Bahía Nelson Mandela de Puerto Elizabeth, ya se les hace la boca agua ante la certeza de que se verá un gran partido de alta calidad técnica. Así es como han pasado a la historia los choques entre estas dos selecciones y así es como deberá recordarse el que ambos protagonizarán en Sudáfrica.

Brasil y Holanda se han enfrentado en nueve ocasiones, tres de ellas en la Copa Mundial de la FIFA, con una victoria para cada bando y un empate. El primer duelo tuvo lugar en Alemania 1974, donde la Naranja mecánica de Johan Cruyff confirmó la superioridad mostrada a lo largo de la competición con una victoria por 2-0. Johan Neeskens y el propio Cruyff anotaron los goles en el segundo tiempo de un partido de muchos nervios que también se recuerda por entradas duras y por la expulsión de Luis Pereira.

El segundo enfrentamiento entre ambos tuvo lugar 20 años más tarde en Dallas. Aquel 9 de julio de 1994, la tensión también hizo acto de presencia, aunque esta vez como consecuencia de las alternancias en el marcador. Superior sobre el terreno de juego, el combinado brasileño se adelantó con goles de Romario y Bebeto y dio la impresión de que lograría la victoria sin sobresaltos. No obstante, Dennis Bergkamp y Aron Winter igualaron la contienda, pero Branco, con un magistral lanzamiento de falta, selló el definitivo 3-2.

El seleccionador brasileño de entonces, Carlos Alberto Parreira, no dudó en señalar aquel partido como decisivo en el camino de su equipo hacia el tetracampeonato. “Estábamos ganando 2-0 y jugando bien, pero, de repente, Holanda remontó. Tenían un equipo muy técnico, no se rendían nunca y mantuvieron su filosofía de atacar siempre”, recordó Parreira en una serie de entrevistas efectuadas con los campeones mundiales de 1994. “Por eso fue un partido tan interesante, el mejor de aquel Mundial”.

En Francia 1998 llegó la oportunidad de desnivelar la balanza, esta vez en semifinales. El estilo atrevido y ofensivo de ambos países volvió a hacer acto de presencia, con ocasiones de gol para cada bando. Ronaldo inauguró el marcador, pero Patrick Kluivert empató en los minutos finales. Como la prórroga no consiguió deshacer el 1-1, el partido se vio abocado a la tanda de penales. Taffarel se erigió de nuevo en el héroe del equipo al detener los lanzamientos de Phillip Cocu y Ronald de Boer.

¿Final anticipada?
De cara al duelo del 2 de julio, seguro que Dunga ya tiene en mente la táctica con la que intentará contener a sus rivales. A su vez, lo que el seleccionador debe transmitir a sus jugadores es la experiencia vivida en la batalla de Dallas hace 16 años. “Aquel partido significó mucho para nosotros, porque mostramos una madurez increíble. Branco acababa de entrar en el equipo y fue él quien decantó la balanza a nuestro favor. Eso demostró la fuerza del grupo”, relató Dunga a FIFA.com durante las mencionadas entrevistas con los campeones de 1994.

Con Brasil y Holanda unidos por la historia, los jugadores de la Seleção han abierto un pequeño debate sobre la cuestión de si este encuentro de cuartos de final decidirá “anticipadamente” el nombre del campeón de Sudáfrica 2010. Mientras que el lateral derecho Maicon apoya esta teoría, Kaká prefirió quitar presión a ambos contendientes. “Todavía es pronto para decir que se trata de una final anticipada. Será un partido muy importante y todo un clásico, pero todavía quedan en liza selecciones que juegan muy bien y que tienen posibilidades de conquistar el título”, aseguró el mediocampista.

Con pocas respuestas para la pregunta, las dos selecciones pueden echar mano de la historia para soñar con llegar muy lejos: el vencedor de los tres duelos anteriores entre ambos contendientes llegó a disputar la gran final de la Copa Mundial de la FIFA correspondiente. Sin duda, ese dato supondrá una motivación adicional para ambos y una fuente de preocupación para los rivales que todavía están por venir.

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